APRENDIZAJE A TRAVÉS DEL JUEGO LIBRE

La manera como los niños y niñas aprenden sobre si mismas, sobre las personas cercanas y sobre el mundo que les rodea es a través del juego. Los tres primeros años de la vida del niño/a son fundamentales para la base de la salud, el crecimiento y su desarrollo futuro. Durante este período, los pequeños/as aprenden más rápidamente que en cualquier otra época. Los pequeños/as de corta edad se desarrollan mejor y aprenden más rápidamente cuando reciben amor y afecto, atención, aliento y estímulos adecuados para cada edad, así como alimentos nutritivos y una buena atención de la salud. El juego es el trabajo por naturaleza de los niños y niñas. Ellos/as aprenden experimentando en la mayoría de las ocasiones solos y centrados en los objetos (observando, manipulando,etc.) y en otros momentos de relación jugando primero con su madre y su padre, luego con sus cuidadores u otros familiares, después con los objetos y más tarde con otros niños/as. El juego es su manera de estar y su manera de expresarse, su manera de descubrir sus capacidades y los límites. Cuanto más favorezcamos el juego en libertad más ayudaremos al desarrollo óptimo de la infancia. La observación de su juego nos da las claves para la intervención educativa. La casa Nido supone un entorno privilegiado donde potenciamos el juego libre como herramienta principal de trabajo.

ATENCIÓN INDIVIDUALIZADA

Los niños/as precisan de una atención individualizada y centrada en su propia confianza y sus capacidades con el fin de desarrollar todas sus potencialidades y establecer relaciones de calidad. Necesitan ser vistos y reconocidos y sin embargo,vivimos en una sociedad empeñada en estandarizarlo todo. Nos empeñamos que los niños/as pesen, midan y hagan lo mismo al mismo tiempo. En la práctica no respetamos la diversidad, a pesar de haberse escrito mucho sobre ello. Toda madre sabe que aunque tenga varios hijos cada uno va a ser diferente y va a necesitar cosas diferentes. Desde el entorno de nuestras casas Nido es posible reconocer las diferencias y trabajar con ellas para ayudar a cada pequeño/a permitiéndole así desarrollar sus potencialidades. Los tiempos y las actividades se adaptan a sus ritmos individuales y a sus capacidades. Trabajando desde la escucha activa y la observación respetuosa vamos adaptando la actividad de la casa Nido a los/as niños/as que tenemos delante. Al confiar en el niño/a y su capacidad de autoaprendizaje se crea un entorno donde de manera natural disminuye la ansiedad, la agitación, y aumenta la emoción, el interés, el juego, la libre actividad, creándose así relaciones de calidad entre los niños/as y las educadoras.

EDUCACIÓN CENTRADA EN SUS INTERESES

Nuestro trabajo educativo parte de los intereses y las necesidades de cada niño/a, como individuos diferenciados y como integrantes de un grupo humano. La educación tradicional trata a la infancia como si fuera un ente vacío al que llenar de contenidos, donde el profesor está arriba y los niños y niñas debajo. Educar en una Casa Nido supone acompañar con sensibilidad y respeto el proceso de desarrollo individual de los pequeños/as, observando lo que hacen, lo que sienten y cómo se sienten en cada momento, proporcionándoles las herramientas, los juegos, los contextos que necesitan para sentirse seguros y que cada uno aprenda a su propio ritmo, según sus intereses. De este modo harán las adquisiciones que conformarán su identidad y autoestima, en un ambiente familiar, donde las relaciones son de igual a igual. Educamos no sólo con lo que hacemos y decimos sino también con lo que no decimos y callamos, con presencia atenta y en calma. Al fin de cuentas el objetivo de nuestro acompañamiento es hacer niños/as felices y expresivos, que se sientan capaces, con confianza en ellos/as y en los demás. De este modo ayudamos y promovemos el desarrollo integral de la infancia.